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Guatemala

Hace pocos años se trabajo en otra iniciativa de ley minera, y se incluyó en las discusiones a todos los sectores que podrían estar involucrados, como son: la sociedad civil, los ambientalistas y los representantes de las comunidades. 

19 de Julio de 2012.- El Ministerio de Energía y Minas inicio ayer en el Congreso la “socialización” de una iniciativa para aprobar la nueva Ley de Minería, sin que previamente se haya discutido con diversos sectores sociales sobre sus alcances, tomando en cuenta que cuando se habla de esta actividad, no se puede analizar únicamente bajo la óptica económica, sino que, necesariamente, debe someterse al escrutinio de la sociedad civil, por sus efectos en el orden social y medio ambiental.

Ayer se dieron a conocer a grandes rasgos las líneas principales de la iniciativa, y aunque con la información presentada es virtualmente imposible hacer un análisis a fondo de su contenido, es evidente que no se contempla incluir el respeto a la opinión y derechos de las comunidades, un factor que en la actualidad no puede, ni debe obviarse, si queremos construir una Guatemala sin confrontaciones.

Hablar de la explotación minera tiene aristas controversiales. Por supuesto que hay un factor económico que puede llegar a ser muy importante, pero nunca lo es tanto, como para obviar el grado de conflictividad social que genera, y el daño al medio ambiente que llega a provocar. Estos son los factores que hoy en día causan un fuerte rechazo a esta actividad en más de ocho países de Latinoamérica.

Hace pocos años se trabajo en otra iniciativa de ley minera, y se incluyó en las discusiones a todos los sectores que podrían estar involucrados, como son: la sociedad civil, los ambientalistas y los representantes de las comunidades. El resultado fue un proyecto que luego quedo engavetado en el Congreso, pero que había alcanzado un nivel de consenso interesante, y con mayores beneficios económicos para el país, mayores incluso que los que se proponen en esta ocasión.

El tema pasa en la necesidad de abrir al debate y la discusión una iniciativa de esta naturaleza. Existen muchos ejemplos de los que podemos aprender en otros países. Ejemplos del beneficio económico, pero también ejemplos del daño ecológico que han producido las grandes mineras, por cierto, las grandes ganadoras con los recursos naturales, no renovables, de una nación.

Además, el factor más importante es el factor social, pues no se puede imponer a una comunidad algo que no aceptan, por las razones que puedan esgrimir, aunque casi siempre es la destrucción de su medio ambiente.

Muchos de los defensores oficiosos de la minería esgrimen argumentos falaces, pero no llegan a discutir el fondo del tema, como es el de tomar en cuenta y respetar la opinión de las comunidades.

El interés común debe estar por encima del particular, y más aún, cuando el particular es una transnacional que no tiene más que un fin lucrativo.

El presidente Otto Pérez ha dicho en entrevistas recientes que en la democracia hay que escuchar la opinión de todos los sectores. El tema de la minería le presenta una oportunidad para mostrar que está dispuesto a discutir y respetar los derechos de la población.

Siglo 21
Portal Minero