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Chile

El subsecretario Pablo Wagner, el segundo hombre más poderoso del Ministerio de Minería, expresó que las perspectivas para esta rama de la economía son auspiciosas en la zona, lo que además de bienestar implicará solucionar temas en materia de energía y suministro de agua

17 de Julio de 2012.- La Serena a minería es un gigante productivo que está cambiando el ritmo económico del país y de la región. En la zona ya no es sólo la principal actividad exportadora, sino que también está creando la misma cantidad de empleo que la agricultura, estando a un paso de quitarle el segundo lugar en el mercado laboral luego del comercio.

Este sector es el motor económico de la Región de Coquimbo, pese a que las autoridades luchan para que el crecimiento local sea parejo entre todas las ramas productivas, un sitial que seguirá manteniendo por mucho tiempo, en cuanto se prevén para los próximos años inversiones en este rubro que bordean los 10 mil millones de dólares, según lo aseguró el subsecretario de Minería, Pablo Wagner, el doble de lo que se estimaba hace sólo un año.
“Dentro de un contexto global en el que vamos a tener más de 100 mil millones de dólares en inversiones, la Cuarta Región ha emergido con mucha fuerza. Hace dos años dijimos que iba a venir una proyección de inversiones importante y se están materializando, ya tenemos catastrados 10.000 millones de dólares en proyectos que se van a generar en esta región”.
-¿Esto es sólo en minerales metálicos?
“Básicamente en metálicos, pero de distintos tipos, aquí tenemos, obviamente, cobre, hierro, plata y también hay algunas mezclas con oro que se van produciendo. En consecuencia, hemos encontrado proyectos de inversión que son relevantes, tres ó cuatro que tienen una magnitud de gran minería, más todos los proyectos de mediana y pequeña minería que en esta región son líderes. Son más de 2.700 mineras distintas que se están desarrollando, lo que traerá concatenado inversiones relativamente equivalentes en el tiempo en otras áreas relacionadas, como es la infraestructura, pero también el comercio, la educación o la salud”.
-¿Existe el capital humano necesario para estas inversiones?
“Sin duda ahí tenemos uno de los desafíos más importantes. Vamos a necesitar más de 70 mil personas para la minería de aquí al 2016, eso es una cantidad de gente enorme. Necesitamos profesionales, técnicos y operarios que nos vayan a ayudar en todas las áreas y, por lo tanto, estamos trabajando muy duro para capacitar a esa gente”.
-Esto ya está provocando impacto en otros sectores ¿La minería podría hacerse cargo de la escasez de mano de obra en los otros rubros?
“Difícilmente, porque también nosotros tenemos mano de obra escasa. Cuando los países llegan al pleno empleo, como le está pasando de alguna manera a Chile, que se está acercando rápidamente a tasas de mucho menor desempleo, eso se refleja en la escasez de mano de obra y en el aumento de los salarios reales. Lo que creemos es que tenemos una gran oportunidad para capacitar a más personas e involucrar a gente que antes no estaba asociada a la minería o a otras actividades económicas, especialmente a las mujeres”.


ESCASEZ HÍDRICA Y ENERGÍA

-¿La sequía que amenaza a la región puede afectar o postergar estas inversiones?
“No. Creemos que ahí no está el gran problema, porque el tema hídrico que generalmente se da a través de los derechos de agua está bastante regulado, pero en forma adicional se han ido generando programas de plantas de desalinización. Entre la Primera y Cuarta regiones, hemos catastrado entre 10 ó 12 proyectos que están en ejecución o en vías de ejecutarse a través de sistemas de plantas de desalinización y poder llevarla a través de un sistema de propulsión hasta donde se está desarrollando la faena. En el caso de la Cuarta Región estamos viendo 2 ó 3 proyectos que también se podrían materializar y que podrían dar abastecimiento a las faenas de mayor tamaño”.
-¿Utilizar las aguas servidas se ha barajado?
“Sí, también se puede utilizar, dependerá del costo de tratamiento que se tenga que desarrollar y a partir de eso generar sistemas de propulsión. No es tanto el filtro del agua como lo es la propulsión para llevar el agua a muchos metros de altura o a una gran distancia. En consecuencia, el mayor costo no es tanto el agua, sino la energía asociada a la propulsión”.


EL COSTO DEL DESABASTECIMIENTO

¿La falta de energía, la fragilidad de la matriz energética, también puede afectar a estas nuevas inversiones?
“Siempre existen riesgos, pero el problema no es de abastecimiento energético, el problema es de costo de desabastecimiento. En general, los proyectos van entrando asociados a la demanda, el problema es que cuando no hay aprobación de los proyectos, el costo de la energía sube mucho y lo hace para todos, para las empresas mineras e industriales, pero también para el consumo de la población. En consecuencia, lo relevante que ha hecho el Presidente (Sebastián Piñera) a través de una política estratégica nacional de energía es diversificar la matriz, aumentar el abastecimiento, generar un sistema de transmisión que sea más eficiente y con mayor capacidad que nos permitan reducir el costo de la energía. Nuestro problema, más allá del abastecimiento que en general se va produciendo, es a qué costo se está produciendo, que es lo que nos resta competitividad”.
-¿Qué sucederá si no entran en operación nuevas generadoras?
“El costo de la energía sube”.
-¿Con eso podrían ser competitivas estas nuevas inversiones?
“Obviamente que el costo de la energía, si es que sube a niveles muy altos, hace que inversiones marginales, de menor tamaño, cuya ley es más baja que la del mineral, o sea la capacidad de extracción está más justa en términos de su margen, pueden verse afectadas. Creo que eso no va a suceder, porque este es un desafío que como gobierno, junto con el sector privado hemos abordado de manera muy integral y nos ha permitido afrontar una estrategia que en el mediano plazo dará sus frutos y permitirá que la energía sea mucho más competitiva en Chile”

Diario El Día
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